Mi experiencia personal con el duelo

Mi duelo: la historia de cómo despedí a mis padres y aprendí a sostenerme

Mi experiencia íntima con el duelo tras la pérdida de mis padres. Un relato cercano sobre amor, distancia y cómo vivir cada etapa con conciencia.

Por qué quiero contarte mi duelo

Este es el primer texto de una trilogía que nace desde un lugar muy profundo. Quiero hablarte del duelo desde tres miradas:

  • Mi experiencia personal, la más íntima.
  • Mi experiencia profesional como psicóloga acompañando a otras personas en sus pérdidas.
  • La mirada de la ciencia, para comprender qué ocurre en nuestro cuerpo y en nuestra mente cuando despedimos a quienes amamos.

Hoy empezamos por el principio: mi historia.

Porque antes de acompañar a otros, tuve que aprender a sostenerme a mí misma.

La despedida lenta de mi padre: nueve años de amor, presencia y pérdida

Mi padre vivió alrededor de nueve años con una enfermedad degenerativa que afectaba su musculatura. Fue una despedida lenta, llena de pequeños duelos: la pérdida de movilidad, la dificultad para caminar, la memoria que se iba apagando… y aun así, él seguía allí.

Yo vivo a 8.000 km de mis padres, pero hablábamos todos los días. La tecnología fue nuestro puente, nuestro abrazo diario, nuestra manera de sostenernos.

El amor también viaja por cables, pantallas y auriculares.

El 2 de agosto de 2023, mi hermano me llamó. Sentí un escalofrío antes de contestar. Era la noticia que ninguno de nosotros quería escuchar: mi padre había fallecido.

Entre el dolor y la responsabilidad, organizamos todo para que yo pudiera viajar y estar con mi familia antes del entierro. Abracé a mi madre sin soltarla. Y desde la negación —esa primera fase del duelo que nos anestesia para sobrevivir— encontré fuerzas para sostener a quienes estaban allí.

Después del adiós: trámites, cuidados y una unión que nos sostuvo

Tras la despedida llegó la parte burocrática: documentos, avisos, trámites interminables. Fueron seis meses de gestiones y cuidados.

Mi hermano fue un pilar. A pesar de la distancia física, él y yo encontramos una unión profunda para acompañar a nuestra madre y permitirle vivir su duelo con serenidad.

Durante estos años nos centramos en que ella estuviera bien, tranquila y disfrutando de su vida dentro de sus posibilidades. Mi hermano, viviendo a pocos kilómetros, pudo acompañarla presencialmente. Yo, desde la distancia, me convertí en una friki de los auriculares para poder hablar con ella mientras hacía otras cosas, como si estuviéramos juntas en la cola del supermercado.

El duelo también es cuidar, sostener y estar presente de todas las formas posibles.

El día en que la vida me pidió otra despedida

El 21 de marzo de 2026, mi madre tuvo un accidente al volver en autobús de un paseo. Por su edad la llevaron al hospital y quedó en observación. Estábamos tranquilos, confiando en los cuidados médicos. Pensábamos que el lunes estaría de vuelta en casa.

Pero las cosas comenzaron a complicarse.

El lunes la trasladaron a la UCI: no podía respirar, tenía dolor en todo el cuerpo, y nadie entendía qué estaba pasando.

De la UCI pasó a una cirugía urgente, volvió a la UCI… Y en menos de una semana, el 26 de marzo de 2026, mi madre falleció.

Fue un golpe frío, inesperado, incomprensible.

¿Qué había pasado? ¿Quién estaba allí? ¿Quién necesitaba mi ayuda?

Mi hermano estaba allí, sí, con su familia. Y esta vez decidí quedarme con mi familia aquí, que también sufría la pérdida y necesitaba sostén.

Hay despedidas que no se entienden. Solo se sienten.

Vivir el duelo con conciencia: lo que me sostiene hoy

Desde ese día hasta hoy vivo cada etapa del duelo con conciencia, tristeza, dolor y presencia. Todavía tengo momentos de llanto, momentos en los que me pierdo en los recuerdos, momentos en los que creo escucharla o espero su llamada.

Sigo aquí, trabajando, cuidando de mí y de mi familia, manteniendo el contacto con mi hermano y con todos los que están allí. Pero ella ya no está.

Y aun así, cada día encuentro una forma distinta de amarles.

El duelo no se supera. Se transforma.

Este texto es la primera parte de un viaje que quiero compartir contigo. En el próximo artículo te hablaré como psicóloga: cómo acompaño el duelo en consulta, qué herramientas funcionan y cómo podemos sostenernos en este proceso.

Y en el tercero, exploraremos juntas lo que la ciencia sabe sobre el duelo.

Si estás viviendo un duelo, recuerda: no tienes que hacerlo sola. Te leo en los comentarios, y si lo necesitas, estoy aquí para acompañarte.





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